Falencias de nuestro modelo económico. “No todo lo que brilla es oro”


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Chile, país bendecido inmensamente con recursos naturales, es tristemente conducido por una minoría política y empresarial que ha consagrado la desigualdad social como la norma que debemos aceptar.

Mirando la historia de los últimos cuarenta años, pasamos de tener un Estado Benefactor a uno Subsidiario que da protagonismo al capital y deja en un papel secundario y/o fuera de escena los derechos sociales y el bienestar superior de las mayorías. Pareciera que el Estado es una ambulancia: acude antes los desastres que va dejando el modelo económico solo con el objetivo de contener y sanar las heridas circunstanciales sin la intención de curar la enfermedad.

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Nuestra Enfermedad tiene ciertas características: somos un país exportador de materias primas, el de peor rendimiento en el ramo de igualdad dentro de la OCDE y a la vez la estrella en la aplicación del modelo neoliberal heredado de la dictadura cívico-militar, que privatizó la vida cotidiana de los chilenos, sus derechos sociales (salud, educación, previsión, etc.) y sus recursos naturales como el agua y el cobre. Sin embargo, también nos encontramos con un escenario particular que muestra  un comportamiento distinto al resto de la industria en relación a las utilidades que genera. En el área de la minería  tenemos que los  “Sueldos subieron un  7% en 2013 y los chilenos son los sextos mejor pagados del mundo”.

Entonces no debe llamarnos la atención el fenómeno que vivenciamos fuertemente los últimos años, éxodo de profesionales y mano de obra no calificada, proveniente del sur del país, quienes viajan al norte con la esperanza de dejar atrás una realidad despojada de bienestar económico y de oportunidades. Al respecto Jorge Rodríguez, economista de Cieplan, dice a nivel general “Los salarios son tan bajos que aunque las tasas de crecimiento sean altas, no hace mucha diferencia entre los grupos de mayores y menores ingresos”

Ante esta cruda realidad, despojada de espacios para el desarrollo integral de los trabajadores, es racional entender que anhelen dejar a sus familias y adentrarse en la Minería , ese lugar “femenino” celoso y escenario de una tragedia que terminó en: “Estamos bien en el refugio los 33” (Accidente ocurrido en la Mina San José) dejando al descubierto algunas falencias de esta área de la economía, en cuanto a fallas de instalaciones, descuidos en la fiscalización y falta de sanciones sobre las condiciones mínimas de seguridad, por lo tanto, “no todo que brilla en cifras macroeconómicas es oro en la vida cotidiana”

3Sumado a lo anterior, Según Ciper Chile: “En Chile nos encontramos en un proceso de transición epidemiológica propio de los países en desarrollo. Una de las hipótesis básicas de la epidemiología social es que la absorción de las tensiones que aparecen en los procesos de modernización y crecimiento económico, están asociadas a la aparición de trastornos emocionales y de síntomas psiquiátricos y psicosomáticos”

Transición de la cual los trabajadores de la minería se hacen parte, sumando problemas físicos como sordera laboral y silicosis (Mutual de Seguridad)

En síntesis, hemos legitimado un modelo de desarrollo sustentado sobre la base de la producción de materias primas dejando su responsabilidad en manos de privados y el Estado ha olvidado su labor como garante de condiciones básicas para el desarrollo integral de sus ciudadanos o “consumidores”. Las precariedades económicas marcadas en gran medida por un alto coste de vida y bajos sueldos han obligado a muchos a buscar opciones de supervivencia lejos de sus hogares debido además a una casi nula preocupación del Estado por desarrollar un plan de desarrollo nacional que fomente la industria y los servicios en las distintas zonas del país.

Entonces ¿Que deberíamos hacer? Agitar esa sana y limpia rebeldía que tenemos dormida y de forma organizada y clara, repensarnos y reconstruirnos sobre la base de la voluntad popular y la dignidad humana, construir una sociedad garante de derechos y dibujar así el círculo virtuoso de ciudadanos formados para el bienestar superior de su nación, de norte a sur.

 

1Por Leonel Acuña Rivera.
Colaborador de Fundación Chile Movilizado, Estudiante Trabajo Social, Militante Izquierda Unida Chile.



19 mayo 2014, 0:22 | Helios de Ticuan



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