Identidad de Mujeres tejedoras. Dedos predecesores


Identidad de Mujeres tejedoras

Dedos predecesores

 

Antonia, Teresa, Itzel, Alicia, Ana, son mujeres que habitan dentro de un magnífico lugar llamado hoy en día, Bosque de Agua[1], ubicado en la parte central del Eje Neovolcánico, región de mayor preponderancia para México, por sus servicios ambientales. “Tejedoras del Bosque de Agua” son un grupo de mujeres de las comunidades de Huitzilac, Fierro del Toro y Tres Marías, que se han comprometido a trabajar para la conservación del lugar donde han nacido. Buscan manifestar la importancia de los recursos naturales trabajados en la textileria.

Los diseños son inspirados en la historia de vida de las mujeres poseedoras de la tierra que han venido enfrentando diversos problemas dentro de sus comunidades.

SONY DSCLos textiles son elaborados con técnicas muy creativas y sofisticadas. La urdimbre de sus tejidos nace de la responsabilidad ecológica, inspirada en la relación del ser humano y el ambiente, su intención es difundir este trabajo, ellas habitan en el Bosque de Huitzilac, Fierro del Toro y El Capulín Edo de México.    Organizarón este grupo con el propósito de conservar y cuidar su Bosque con especies en peligro de extinción por el incontrolado cambio de uso de suelo entre otras complicaciones a las que se enfrentan actualmente.

Las experiencias y modos de vida que las identifican las hacen diferentes, la subjetividad aprendida y la subjetividad que se construye, el “deber ser” y el “ser” han creado un lazo muy fuerte de sororidad. Cada mujer busca contrastar las ideas con las que crecemos desde pequeñas, esto refiere a todo lo que nos ha moldeado, es decir, las ideas desde nuestra raiz, el trabajo que hemos realizado, la forma de convivencia que dá origen a la formacion de vinculos de distinta indole, la sexualidad aprendida y tambien la sexualidad vivida, son hechos vividos dentro del escenario cultural en el que nos identificamos, crecemos, nos desarrollamos y nace la búsqueda de nuevos contrastes para formar nuestra propia percepción de nosotras mismas, la identidad.

Esta forma compleja de identificarse y desidentificarse, también construye nuevos paradigmas que promueve el proceso de búsqueda en su existencia, el significar y re-significar conceptos aprendidos socialmente, saberes creados y por encontrar, procesos intensos, dolorosos, gozosos de cambios y olvidos que permiten la construcción propia de la identidad, búsqueda de placeres propios, pero no impuestos.

El proceso de produccion colectiva y las formas de organización entre este grupo de mujeres con las que he trabajado y estan dedicadas a oficios diferentes pero fundamentales para el lenguaje de construccion colectiva de urdimbres, recalcan el manifiesto de sus ideas antipatriarcales, tratando de liberarse tomando como herramienta su trabajo agrupadamente generando el surgimiento de nuevas identidades.

Con estos cambios impulsados, experimentados, vividos con las mujeres tejedoras que he convivido, he notado la importancia de elaborar las diferencias con su trabajo, de pronto recuerdo dos cuestiones planteadas por Simone de Beauvoir[2], ¿Qué representa la hembra en el reino animal? ¿Qué singular especie de hembra se realiza en la mujer? (“El segundo sexo”).

Existen procesos complejos desde que nacemos y comenzamos con la identificación a ciertos patrones socialmente impuestos, son desfases de las normas adquiridas por concepciones de feminidad que adoptamos para clasificarnos.

Se educa a la mujer para ser madre, para ser nutricia, para cuidar, para procurar y procrear, se les acostumbra a estar en casa y esperar a la pareja o al padre como únicos proveedores del hogar, limitándose a descubrir sus capacidades creativas para proveerse solas.

Comienzo a valorar estos estereotipos rígidos que poco a poco se vuelven independientes entre la convivencia de estas mujeres y que ahora fijan la mirada sobre cada una, sobre sí mismas.

“Si la mujer no es un hecho de la naturaleza, los cambios que le ocurren la modifican. Y puede hacerlo hasta tal punto que la categoría mujer desaparezca”, (Identidad Femenina, Marcela Lagarde)[3].

Entonces resulta complejo para algunas mujeres que han crecido en carácteres rígidos, habituales y tradicionales el redefinir la condición en la que existen, re-valorizar su identidad, misma que enriquecerá la autonomía, libertad y voluntad de sus experiencias vividas y lo próximo a acontecer, consecuencia de todos los cambios artesanales, artísticos, sociales, técnicos y de manufactura.

Encuentro que el papel que adquieren estas mujeres en las comunidades donde florecen es de gran importancia, buscan protagonizar su cuerpo, sus placeres, los deseos y su subjetividad.

“El conjunto de actividades, relaciones, acciones y espacios a traves de los cuales se decide sobre el sentido de la vida personal y colectiva, esta en manos de los hombres. La reproducción privada doméstica es asignada a las mujeres como actividad prioritaria e ineludible en la vida y las mujeres son recluidas en el ámbito privado a recrear la vida cotidiana. Y a pesar de la presencia masiva de las mujeres en el mundo público y en el trabajo visible, el trabajo doméstico invisible y desvalorizado sigue siendo una obligación de las mujeres. La doble, la triple y la multiple jornada son parte de la situación vital de la mayoria de las mujeres en el mundo” (Marcela Lagarde, El malestar y protesta de las mujeres, La construcción de las humanas).

Nuevas definiciones son las que estructuran la identidad de las mujeres, las necesidades y los sentimientos que las hilvanan.

El deseo de poder formarse como “mujeres independientes” plasman las existencia y el reconocimiento de sus saberes, mientras más toman el estambre de sus sentimientos, ideas, placeres en sus manos van definiendo con claridad su capacidad como transformadoras, madres, hijas, abuelas, hermanas, amigas, primas, tías, vecinas, compañeras creando sororidad y con mayores oportunidades a bienes y recursos propios e indudablemente una mejor calidad de vida.

Compartir existencias, voces, aspiraciones, deseos, intereses, técnicas, saberes, ayudan a manifestarse y trascender, lo que define a cada mujer como protagonista de su propia vida logrando cambios esenciales en los roles familiares, en su entorno y su propia identidad, la identidad colectiva establecida a traves de sus lazos de alianza y vínculos afectivos . Ser objeto (Beauvoir, 1948) y ser-para-si-misma-para-vivir con-los-otros. (Marcela Lagarde, Identidad Femenina).

 

[1]El BA (Bosque de Agua) es la cabecera de cuatro cuencas hidrológicas: Cuenca del Rio Panuco, Cuenca de México, Cuenca del Rio Balsas y Cuenca del Rio Lerma, con 250,000 has. de ecosistemas naturales y productivos, con notable Biodiversidad. abarca tres entidades federativas: Estado de México, Distrito Federal y Estado de Morelos, agrupando 34 municipios.

[2]Escritora francesa existencialista y feminista. Sus obras proponen una visión significativa de su vida y su contexto. Entre sus numerosos ensayos escritos sobresale “El segundo sexo” (1949), el cual es un importante y profundo análisis sobre el papel de las mujeres y la sociedad.

[3]Identidad Femenina de Marcela Lagarde, es un escrito que aborda importantes conceptos, y afirma que la identidad de los sujetos se conforma a partir de una primera gran clasificación genérica. Las referencias y los contenidos genéricos, son hitos primarios de la conformación de los sujetos y de su identidad.

 



15 mayo 2014, 18:19 | citla



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