Memorias del rock morelense: Casa guayaba y su rock en los 90’s (II)


El 96, en la ciudad de la eterna primavera emerge una época de cambios, desde lo cultural hasta lo económico. El rock sigue haciendo historia para los morelenses, y toma una nueva sede, la Plazuela del Zacate, donde la comunidad roquera le demuestra a los empresarios locales que el género representaba una importante inversión económica y cultural.

Cartel promocional de la presentación de "La Diabla".

Cartel promocional de la presentación de “La Diabla”.

Ese diciembre que daba por concluido el primer lustro noventero, nos exhibía la irónica escena de ver salir por una puerta a la clase media-burócrata saciada de cubas de Baraima y Presidente con Don Pedro y punchis punchis que te dejan los oídos con zumbido hasta el otro día en la tarde, del Kaoba Discoteque, y por la otra, del mismo inmueble, a los asistentes del aquelarre roquero celebrado, en cuyo ritual slamero se segregaba más adrenalina que en las tazas locas de la feria de la primavera, y ante tal deshidratación una cebadita atenuaba el fuego.

Los Changos, Falsas Ilusiones, y del D.F. La Diabla cerraban el año en el denominado Kaobar, que como mencionaba anteriormente se convertía de forma temporal en foro alternativo, y en donde. llevárase a cabo la Guerra de Bandas, dando pauta a numerosas agrupaciones a mostrar sus propuestas que iban del pop al grunge, del urbano al metal, y del funk al recién adoptado world beat, los saxofones y la percusión afroantillana empezaban a ocupar más espacio en el stage.

En entrando 1996, junto con las vacaciones se extinguían gran parte de los grupos que estuvieran de paso en la escenita local, sin embargo el panorama lucía prometedor, mientras los covers se expandían en nuevos bares, otros se asentaban con nuevos y propios sonidos, y los ya bien colocados presentaban material fresco que podía ser programado en la radio local, ya fuera con Paco López (Planeta Rock), Ulises Torres (Hispa Rock Jojutla) o Marco A. Aguileta (otro Hispa Rock, en Cuerna), espacios donde además de cumplirse las fantasías sonoras de los escuchas, se presentaban los álbumes nuevos del rock nacional, se promovían las propuestas morelenses, anunciaban tocadas y regalaban boletitos pa´l concierto en turno.

El Diablillo”, panfleto semanal también cubría la parte underground, así, cuando Internet era todavía solo una opción, se difundía el trabajo creativo y se hacía uso de los medios con dicho fin .

Logo de "El diablillo"

Logo de “El diablillo”

En ese año Sueño Ácido se despidió de sus seguidores, Padre Nuestro volvía a los templetes mientras que los Cachitos Huatusi (ska,funk), César Velázquez y Microbús (rock urbano), Banda Ocote y Amanita Muscaria (progresivo), Cruela –antes la Oculta-, Yo (alternativo), entre otros, tocaban por primera vez (colectivamente claro, pues muchos venían de proyectos anteriores) en el Baile por la paz y contra el hambre, el Festival de la Espiritualidad (Auditorio Teopanzolco)y demás conciertos en donde compartían escenario con quienes tenían ya derecho de piso y se presentaban en Cuernavaca por esos días: Real de Catorce, La Ley, Interpuesto, Resorte, Liranroll, Charly Montana, Botellita de Jerez, etc. La Lúgubre Teresa y sus performances participaba en la gira “Vatos Locos” en el circuito de foros chilangos, al lado de Sekta Core, La Concepción de la Luna, La Tremenda Korte y Pasto de Monterrey (quienes meses más tarde se separarían para formar Control Machete y Kinky), la inminente nueva camada.

X Rekordz, con Marco Ruíz al frente, producía maquetas-demo, que distribuía por correo convencional a fanzines, radio independiente y demás movimientos con los que mantenía intercambio. La Plazuela del Zacate se convertía paulatinamente en “filial” del morelotes, y la comunidad rockera se reunía en el Café Arte, para engullir una “tortaguanto” y dirigirse al recién inaugurado “Mosquito”, que de Disco-bar esta vez tocaba rock en vivo, pues una vez más, el género representaba una inversión con utilidades infalibles a los empresarios.

 Continuará…

 Por Jorge Luis Negrete



17 abril 2014, 15:51 | Helios de Ticuan



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