Una pasión por la cañaveral


Foto: Jonathan "Gambito" Dorantes

Foto: Jonathan “Gambito” Dorantes

Era miércoles por la tarde y a pesar de la amenaza de lluvia, el estadio Centenario se llenaba poco a poco de aficionados cañeros, por derecha, por izquierda; todo en los alrededores era de color verde y blanco, un territorio no muy amigable para la afición del Xolaje.

Foto: Jonathan "Gambito" Dorantes

Foto: Jonathan “Gambito” Dorantes

El partido empieza y se nota claramente la localía, la barras del equipo de Zacatepec se entregaban en cada cántico alentador que dio como resultado el gol que ofrecía  parcialmente la ventaja al equipo local, sin embargo, un gol siempre cae como un balde de agua fría. El ánimo de la gente que se daba cita en el estadio se enfrió tan repentinamente que era más preocupante el frió anímico que la sublimación del agua aquella tarde.

Terminado el primer tiempo con un empate que dejaba un mal sabor de boca al respetable morelense, la afición no dejaba de repetirse aquel viejo preludio de “el fútbol te da revancha“.

Pasados los 15 minutos de descanso, ambas escuadras regresaban al terreno de juego; la temperatura comenzaba a bajar pero eso no apagaba el entusiasmo de una entregada afición verdiblanca; la lluvia se convertía en cómplice del equipo cañaveral haciendo caer a propios y extraños, ni siquiera el árbitro se salvaba de uno que otro resbalón.

Corría el minuto 65 del encuentro, tiro de esquina por la banda derecha a favor del Zacatepec, un centro preciso y un remate fortuito de cabeza fueron más que suficientes para hacer estallar de emoción las tribunas.

Foto: Jonathan "Gambito" Dorantes

Foto: Jonathan “Gambito” Dorantes

El equipo visitante se encontraba totalmente desorientado, probablemente se sentían intimidados por una afición completamente entregada a su equipo o por la pasión con la que 11 guerreros defendían los colores de su playera.

Los minutos transcurrían y la presión aumentaba, la desesperación de los tijuanences se reflejo en la expulsión de uno de sus jugadores vitales; Zacatepec por otra parte se sentía más cómodo que nunca; pases por ambas bandas adornados con el clásico “Olé” no dejaban de sonar por parte de la afición.

Pasados los 90 minutos, el arbitro decretaba el final de un partido soñado por la afición cañera que, a pesar de la lluvia y los malos resultados de su equipo no dejan de serle fiel a su historia.

Las calles cercanas al estadio se llenaron de alegría, el cielo dejó de caer y el Zacatepec tuvo un motivo por una noche para celebrar.

Crónica por David Jaime
Conductor y productor del programa
“Los Guayabos” de Radio Chinelo



8 agosto 2014, 0:13 | guayabos



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